No eres tu, soy yo

stupid girlstupid girlDe verdad que aunque no lo aceptemos, es realmente horrible aceptar que uno tiene la culpa de algo. Es muchísimo mas liberador pensar que son los demás los que deberian cambiar en vez de nosotros.
¿A que viene esto? Pues, como siempre, a una metida de pata mía y la franqueza de mi mamá.

Erase una tarde de compras. La proxima semana es cumpleaños de mi papá y como todos los años nos sometemos a la tortura de tratar de encontrarle algo que no quiera cambiar al día siguiente, aunque eso es casi imposible. Es una costumbre familiar encontrarnos un día después del 12 de febrero regresando a Saga fallabela con la cara de papafritas totales a comprar una talla mas grande o una talla mas chica o de algún otro color, o un producto totalmente distinto pero por el mismo precio en el departamento de hombres.
Yo ya me acostumbré al (llamándole cariñosamente) “quisquilloso” de mi papá. Mi mamá todavía, pero trata… a fin de cuentas, uno espera que la persona con la que te casas cambie o amolde sus manías/tics/gustos para encajar contigo, de todas maneras, por alguna razón se han casado, por alguna razón es que se quieren… pero las cosas no siempre resultan así… bueno, no es una tragedia, es simplemente mi padre.

Culminamos la tarde de compras en un café de Miraflores mirando a la gente pasar. A mi me encanta salir con mi mamá. Siempre terminamos en una conversa en algún café donde le cuento cosas de mi vida y ella me dice su opinión franca y clara de la situación, lo cuál la convierte en mi confidente/psiquiatra. Vaya trabajo! En fin, ahí estábamos, y finalmente después de un par de jugos aquí y allá llegamos al tema prohibido: “X”.
“X” es un chico que me gustaba hace algún tiempo, pero con el que nunca llegué a nada. Siempre que pensaba que ya iba a pasar algo, al final no pasaba nada. Al final, recuerdo con cierto gusto la última vez que lo vi, y así se lo conté a mi mamá que me miraba atentamente sorbiendo su jugo de maracuyá.

X había pasado por una clase en la que yo estaba y en la que él no tenía nada que ver (porque ya la había cursado). Se quedaba por ahí a conversar con algunos de sus amigos. Yo salía en el break a conversar con mis amigos. Digamos que cada uno estaba en su respectiva esquina y la campana no había sonado todavía. En el primer asalto, haciendome la que miraba hacia otro lado, miré hacia donde X estaba y me di cuenta que de cuando en cuando miraba hacia donde yo estaba. Para esto, yo ya me había cansado (y por alguna razón estaba realmente molesta) de sus idas y venidas y llegadas a NADA.

Así que había decidido ignorarlo en vez de esforzarme por hablarle a pesar de que cada vez que me le acercaba el cuerpo me temblaba, desarrollaba toda clase de tics nerviosos y comenzaba a hablar webada y media.
Previo a este encuentro, la vez anterior que habíamos hablado, yo me había acercado a X con el pretexto de preguntarle algo sobre una clase. Como siempre, comencé a hablar y hablar y hablar de tonterías que no venían al caso, a lo que el contestaba con la cara impávida, guardando sus cosas en su mochila, sin mirarme a la cara y respondiendo monosílabos. Yo insistía en sacarle una conversación decente, pero las palmas de las manos ya me comenzaban a sudar y comenzaba a reirme de imbecilidades.
De pronto, cuando ya X había terminado de guardar cosas en su mochila (eran muchos libros) comenzó a caminar hacia la puerta mientras yo seguía atacándolo con palabras y palabras. El seguía con su pìng pong se monosílabos y risitas medio fingidas. Llegamos finalmente afuera del salón y mientras yo seguía hablándole para no sentirme totalmente idiota, de la nada e interrumpiéndome, X me dijo lo siguiente: “Bueno, ya me voy. Chau”.

Se acercó a despedirse y en menos de dos segundos ya había bajado las escaleras, desapareciendo de mi vista. Me quedé en medio del pasadizo, sola y sintiéndome una completa imbécil, en todo el sentido de la palabra. Por días pensé que había sido mi culpa, que yo era muy insistente, que yo era muy lorna, que yo era muy… QUE SE YO! Lo que se me ocurriese para descifrar su comportamiento tan extraño.
Volviendo a la última vez en que vi a X, pues él seguía volteando (asumo, según el, muy caleta) a mirarme de vez en cuando. De pronto, llegó a pararse a mi lado mientras seguía una conversación con otros chicos. Yo sabía que él estaba ahí pero aún así me volví hacia otro lado, como si no quisiera ni mirarlo. En ese momento el profesor nos llamó adentro para seguir la clase y mientras caminaba hacia el salón se me cayó una hoja de papel que tenía en la mano. La maldita hoja voló de una manera impresionante para caer exactamente en los pies de X que obviamente se agachó a recogerla. ¿Destino? Me la dio y yo le recibí la hoja, con un educado “Gracias”, sin mirarlo a la cara y regresé al salón a seguir la clase.

Mi mamá me miró sin emoción sorbiendo su jugo. Yo había esperado un “Se lo merecía” o algo por el estilo, pero al no recibir ninguna respuesta de su parte, comencé nuevamente a sentirme una imbécil, como aquella vez que X me dejó parada en el pasadizo de la universidad.
MAMA: ¿Y el nunca intentó decirte que salieran juntos?
YO: No, para nada…
MAMA: ah…
YO: Aunque… una vez, bueno, como que me dijo que fuera a un concierto… pero nada más.
MAMA: Ah, pero hija tienes que entender que los hombres son medio idiotas. (Eso ya lo sabía) De repente él trataba de invitarte, pero no se sentía del todo seguro. Debiste haberle dicho algo.

Eso bastó para que volviera a ese instante, el único en toda mi historia con X, en el que había sentido que me iba a invitar a salir. Para hacerla corta, me dijo algo como “Sería bueno que vayas”, y siguió fumando su cigarro, a lo que yo, por supuesto, no respondí. La verdad no me acuerdo que le dije, pero ahí quedó la cosa. Ahora que ese momento da vueltas y vueltas en mi cabeza me doy cuenta de dos cosas: que soy una webona total; y dos: que todavía me sigue gustando X. Bienvenida de vuelta al vórtice.
¿Como es que no me di cuenta que X estaba haciendo el esfuerzo de invitarme a salir? ¿Como miércoles voy a leer entre líneas que en verdad lo que quería decirme ese día era que quería verme en otro lado que no fuera la universidad?
Seguía dándole vueltas y vueltas a ese día en mi cabeza y recordé que incluso llegó a preguntarme por un viaje reciente que había hecho a USA y, como es costumbre para todos aquellos que hacen esos viajes, si había regresado con novio. ¿Me estaba tratando de decir algo?

CARAJO! MIERDA! PUTA MADRE!

Otra vez, Carolina la volvió a cagar… todita.

Luego de eso, Mamá continuó su psicoanálisis diciendome que los chicos de mi edad son unos niños en verdad. Mentalmente tienen 10 años menos que los que tienen fisicamente y actúan como tal. Eso, sumado a mi increíble estupidez da igual a desastre total.

Como ya perdí mi oportunidad con X (ahora está con su pitufina), pues me queda reivindicarme como DEPREDADORA con el Bachelor. ¿Será, Dios mio, que por fin me tocará ser la cazadora, en vez de la cazada?

Por ùltimo, los dejo con la mejor canción sobre Idiotas que existe (todos hemos sido un idiota en algún momento).
Walk Idiot Walk – THE HIVES

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