“Salsas” o no “salsas”?

¿Mi vida está signada por la envidia hacia los demás?

Este fin de semana se suma otra a la lista de Momentos de Celos Mas Grandiosos de la vida de Carolina Beltran (¿nueva categoría?).
Habíamos salido a ver una pela con unas amigas, y no se cómo acabamos en una discoteca del sur bailando… cosas de la vida, supongo. Yo, animadísima. Mi amiga “C”, no mucho. Hace unas semanas que rompió con su novio y tenía problemas en casa… bueno, ¡que importa! le dije, es sábado, hay que divertirse. Pero “C” no es de las que salta de alegría con las fiestas, de hecho, es una persona mas reservada… a primera vista. Yo, por el contrario, estaba emocionada por dos razones: la primera, que iba ha hacer algo mas divertido que lo que habíamos pensado en un principio… es decir, ¿quien no cambiaría pizza y pelas con amigas por discoteca en la playa y chicos?… Y la segunda, claro, no tengo que explicarla: CHICOS. Mi otra amiga “O” nos llevó bajo el pretexto de conocer a dos “galanes” amigos de su enamorado. Vale. Me animé, “C” no mucho. Bueno, pensaba, mas para mi!

Después de una conversa en la casa de uno de ellos, partimos en grupo a la disco. Todo bien, buena música, buen reguetón, hasta que la tenían que cagar y meterte la odiada SALSA. Para aquellos que no podemos dar de vueltas y vueltas agarrados de las manos y coordinar el cuerpo de la otra persona mientras tratamos de no pisarlas, pues nos resulta MUY DIFICIL (diría que para mi sería una cosa imposible) bailar esta cosa que le llaman SALSA y que supuestamente nos tiene que “identificar” a todos los latinos.

Para esto, el numero de galanes disponibles se vio minado bajo la mala suerte que el supuesto Bachelor numero 1 tenía -por razones que nadie supo explicar bien- un anillo de casado. No, no soy una rompe-hogares, así que lo dejamos ahi nomas, chocherita. El segundo Bachelor, estaba BIEN digamos. En una escala del 1 al 10, le doy un 5 redondo. Pros: Alto, simpático, gracioso. Contras: Estaba ebrio (ellos ya estaban tomando desde el medio día, así que nos llevaban un poquito de ventaja), y era medio pendex. Ustedes dirán: ¿No son todos los hombres medio pendex? Si pues, pero si bien unos lo saben esconder mejor que otros, a este fulano discreción le hacía falta a gritos. Saludaba a TODAS las chicas del local, y mientras esperábamos en la entrada creo que le sacó el número a una. Bueeeeno, pensé, está bien para divertirse un rato.

De plano ya me le pegué porque no me gusta andar sola en las discotecas a las tres de la mañana (a esa hora llegamos), porque hay toda clase de fulanos medio psicópatas que andan navegando por ahí en pro de sacarte a bailar para ponerse todo romanticón contigo. Conversamos un rato junto a la barra mientras el esperaba el decimo cuarto trago y yo, sanisima, el primero. Vodka y algo mas que parecía agua tónica. “C”, que se le notaba algo incómoda, pareció animarse un poco cuando entramos, pero no fue hasta que escuchó una salsa de Hector Lavoe que comenzó a dibujar eses con los pies sobre el piso.

El Bachelor 2 estaba tan sorprendido como yo. A mi esto ya me pasaba con frecuencia, digo, el que otras sepan bailar salsa mejor que yo. De algo de lo que si me enorgullezco es que no tengo roche para cometer errores garrafales en la pista de baile. Esto es algo que se aprende a punta de metidas de pata, y cuando uno llega a la conclusión que hay ciertas cosas que uno no va a dominar. Como sea, yo seguía haciendo el intento de bailar, al igual que el Bachelor 2. Hasta cierto punto pensé que bailábamos juntos, pero en un momento dado,”C” estiró sus brazos y se jaló -ok, aqui es donde empiezan los celos- a mi pareja y me dejó en ascuas. No sólo me dejó tirada, sino que con sus movimientos parecía decirme “Así es como se baila, flaquita” y no pude evitar sentir un poco de envidia.

Bueno, pasó el incidente y el Bachelor 2 comenzó a bailar con las dos. Entonces empezó una especie de lucha por quién movía mas las caderas: “C” o yo. Para su desgracia, cambiaron a una de los Orishas que me encanta, y fue donde pude hacer una bajadita que, modestamente, me quedó bien sexy. Pero al toque “C” no perdió el tiempo, y como si hubiese hablado con el Dj, pasaron de nuevo a una salsa asquerosa. Ah no, dije, ahora no me la vas ha hacer. Agarre al Bachelor 2 y me puse en posición de “salsear”… obviamente no tenía idea de lo que estaba haciendo. Intenté recordar mis “salseadas” previas, pero todas habían sido desastrosas. Tratar de imitar a “C” me salió muy pobre, pero al menos no perdí la calma y al final le dije al Bachelor algo así como que soy negada para la salsa. El se rió, y espero que con la borrachera y todo no recuerde bien mi pobre perfomance.

Nos fuimos a descansar un ratito, y yo me sentí como en esos programas de la tele, donde un chico y dos chicas salen en una cita a ver con quién se queda el patita al final. Sentía que perdía puntos, pero tampoco tenía muchas ganas de lucharlos, me entienden? Digamos que no era un tipazo y podíamos decir también que si fuera por él nos tendría a las dos sin dudarlo. No es de los que discriminan. Así que no me hice paltas. Decidí ser yo misma y dejar que fluya.

En eso, veo que “C” comenzó a pasarle la mano por el brazo al Bachelor. Ahora, si ustedes han seguido este blog, sabrán que ya tengo antecedentes con esta clase de comportamiento. Pero eso no fue lo peor, en un momento, “C” lo abrazó, como si ya fueran patas de antes. ¿Me quería decir algo con eso? ¿Estaba retándome?

Supongo que esa es la forma de ser de “C”, aunque puedo decirles que ella es muy competitiva, y desde que la conozco siempre hemos tenido un poco de fricción en ese tema, pero de forma académica nomas, ya que teníamos cursos juntas. Pero también se que ella es bien “cariñosa” con los hombres. Es de esas chicas que les gusta abrazar a sus amigos, tocarlos, incluso una vez le plantó un beso en la cabeza a un chico, que dicho sea de paso, se quedó medio idiota, como que no sabía que era lo que pasaba.

Yo, por el contrario, considero que ese tipo de caricias suceden cuando uno tiene mas confianza en la persona. Para mi es algo mas intimo. No voy a abrazar a alguien que apenas conozco… aunque, pensándolo bien, en ciertas ocasiones lo he hecho, pero solo fue porque sentí ese CLIC, ese sexto sentido que te dice que la persona con la que estás conversando está en la misma sintonía que una, que hay cierta química (dicho sea de paso, hace tiempo que no siento eso). Digamos que lo podría hacer, pero para mi abrazar a un chico ya significa otra cosa. Por eso, al ver a “C” haciéndolo, pensé que había sentado una especie de Zona de Combate de manera inesperada, y que ahora me veía forzada a superar lo que ella había hecho.

En ese sentido, me molestaba. Me parecía que jugaba sucio. Mi primera impresión fue de fastidio, y me dieron ganas de dejarme vencer (como había hecho en otras ocasiones). Pero, si realmente quería estar con este chico (aunque no de esa manera especial que te hace sentir mariposas en el estómago), ¿que debía hacer? ¿agarrarmelo de una vez y sellar el trato?

Ese incidente no siguió mas adelante, pero en otro lugar, en otro contexto, tal vez ellos si hubieran agarrado. O tal vez yo me lo hubiera agarrado, que se yo. A la hora de despedirnos, yo lo hice de manera casual, con una sonrisa como siempre, un cuídate y un besito en la mejilla. “C” se fue a todo dar: abrió los brazos y le mandó otro abrazo de oso, al que al parecer estaba acostumbrada a dar, y un besito en la mejilla. Nuevamente me sentí violentada. ¿Que carajo pasa aquí?, pensé.

Cuando estas cosas pasan, normalmente vuelvo a pensar en mis relaciones anteriores y pienso que he debido ser mas agresiva, mas como “C” y tomar el toro por las astas, en vez de dejar que las cosas fluyan. Pero una cosa es cierta: la única vez que supuestamente “tomé el toro por las astas” no acabé muy bien. Me sentí mal, porque estuve con un tipo que fracamente no me gustaba mucho y terminé con la autoestima baja un par de días. ¿Gané algo? ¿Me dieron algún premio por buena cazadora?

En el juego del amor (suena huachafísmo decirlo, lo sé!) uno puede ser una de dos cosas: predador o presa. Yo no soy ni una ni la otra, sino todo lo contrario: soy uno de esos animalitos que cruzan las autopistas y los atropella un camión.
Puaj… puré.

¿Ustedes que dicen?

imagen: ¿muy cachosa? http://mydproducciones.blogdiario.com/1173808920/

2 Respuestas a ““Salsas” o no “salsas”?

  1. jajajajaj ay mujer, esta padrisimo tu blog

  2. Pingback: No eres tu, soy yo « Cosas Imposibles

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