Hipocresía

Cuando uno sale un sábado por la noche y no tiene novio, (por favor, no sean hipócritas porque la hipocresía engorda) tiene por defecto la misión de encontrar -al menos- una pareja de baile decente, un chico con cierto porte, tamaño y presencia que nos llame la atención de esa manera especial.

Esto para mí es implicito, pero al parecer para algunas chicas no es así. Esto me perturba un poco: ¿Acaso no es implícito que una chica de mi edad (21) no salga un sábado por la noche con sus amigas con el sólo propósito de conocer chicos? Supongo que no, porque hay chicas que están contentas saliendo con sus amigas a divertirse sin necesidad de estar en la constante búsqueda por un hombre. Ok, tal vez esto vaya en contra de lo que vengo profesando en este blog incipiente, pero… Si!, la verdad es que Si, yo salgo con ese propósito los sábados por la noche!

No es que quiera encontrar a mi futuro esposo en la pista de baile, sino que para mi parte de la diversión de un sábado por la noche es conocer chicos, que mal que bien, pueden resultar en otra cosa, pero que por el momento, están bien como parte de la diversión de perderse un sábado en el mundillo limeño discotequero.

Hace algún tiempo, salir con mis amigas a divertirnos resultaba ser suficiente, pero con el pasar del tiempo -y experiencias que te van moldeando la forma de pensar- no empatarme o, al menos, hablar con un chico, hace que mi noche esté incompleta. ¿Suena raro?

Ahora, quizá eso sea locura mía, pero este tema es medio tabú entre las chicas, y no sé por qué. Es como si nadie quisiera aceptar que las mujeres salen “de cazería” tanto como los hombres. Y como yo siempre digo, si los hombres pueden, ¿por qué nosotras no?

Yo les voy a decir POR QUÉ NO:
Primero; las mujeres tienen una especie de sobreentendido que seguro aprendieron de sus mamás convencionales -porque la mía no es convencional y nunca me enseñó nada parecido- que dicta que las mujeres debemos aparentar ser una suerte de virgenes/esposas/madres y que aquello de “cazar” hombres es de, como bien diría mi abuela, “mujeres de la vida”.

Segundo: las mujeres no podemos vivir -aparentemente- sin NOVIO. Cosa que a mi me aterra tremendamente porque me siento una SUPER FREAK en medio de todas mis amigas que no duran -y no exagero- ni media semana y ya han cambiado o regresado con los respectivos peor-es-nada. ¿Cuando aprenderemos a no empatarnos con el primer imbécil que se nos aparezca solo para no quedarnos solas?

Tercero: La sociedad hipócrita. Todos lo hacen, pero nadie lo dice en voz alta. Porque está MAL. Y si lo dices en voz alta, pues eres una tal por cuál, una perra, una fácil, una promiscua. Yo digo, ¿Y que pasó con la liberación de la mujer? ¿Fueron esos años una farsa? La verdad es que de los 50 para acá se ha avanzado mucho, eso no lo niego, pero pareciera que hay mujeres que se hubieran salteado de los 50 para el 2000 y, realmente, pretenden seguir un modelo que ya ha sido sobrepasado.

¿Pero qué ha pasado? ¿Por qué las cosas no han cambiado del modo que deberían haberlo hecho? ¿Por qué siempre hay tanto miedo y temor al hablar de sexo de una manera abierta y sincera?
Hay veces en que pienso que los hombres y las mujeres no han cambiado mucho en el pasar de los años. Muchos hombres siguen siendo igual de machistas que sus padres (y eso que ellos si vivieron la revolución sexual) y a la vez ellos son los mismos que sus abuelos. Por eso las mujeres encuentran que el modelo de la mujer tontita pero bonita funciona.

Por ahora sólo me queda pensar que debe haber por ahí algún hombre que si le gusten los retos y no se sienta intimidado por una mujer inteligente. ¿Los hay, no?  

 

 

Una respuesta a “Hipocresía

  1. Disculpa mi desorden de ideas pero creo que la causa del machismo estúpido en el que vivimos se lo debemos en gran parte a nuestras viejas, que hacen que los hijos hombres y los esposos se sientan el hoyo del queque, y esto se debe a la inseguridad de nuestras madres, que viven temiendo que el marido se vaya porque se supone que sólo quiere ser complacido (con tu cuerpo y engreímiento servil, por ejemplo, que es reemplazable por el de una más chibola, etc.).
    Como viven con esa idea ven a los hijos hombres como cónyugues de repuesto, y los hacen mamones que nunca las abandonen (porque el marido, aparentemente, de hecho lo hará. Así les dijeron a ellas. Es horrible.).
    Esos hombres que te piden a solas que patees el foco para ellos y que pueden denominarte “zorra” luego, en el fondo sólo les importa lo que digan sus madres. Viven en un eterno edipismo en el que las demás mujeres no son valiosas, por eso no pueden relacionarse BIEN con ninguna a excepción de con sus madres, que son santísimas (oído al vals criollo) de paso para así reprimir todo el erotismo que estas mismas les han sembrado para asegurarse su exclusividad. La madre del vals le prohíbe a su hijito dorado sacarle la vuelta con otra mujer, eso sería infame y culposo.
    Respaldado en la facilidad de evadir responsabilidades que se les brinda a los hombres de esta sociedad, se les toca de taquito a las mujeres el ser las culebras engañosas que los envuelven con su seducción (“zorras”). Sólo así aplacan la culpa edípica de haber traicionado a sus manipuladoras y santas viejitas. Aunque creo que en el fondo, como se están mintiendo a sí mismos, viven llenos de culpas y temor a sí mismos, lo cual exacerba el afan de aparentar haciendo que los chicos generalmente estén cubiertos de una corteza de polos bacanes, lentes, trabajo, títulos, chistes, etc. Me parece. Es mi teoría.
    Bueno, me gusta como escribes. Saludos.

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