No quería aceptarlo, pero después de pensarlo bien, he llegado a la nefasta conclusión que hombres y mujeres no pueden ser amigos.

La primera vez que escuché esto de la boca de un chico me quedé asombrada de la estrechez de su forma de pensar. Lo acusé instantáneamente de machista, y le dije levantando un poco la voz:
“¿Como que no? Claro que es posible, yo he tenido no uno, sino muchos amigos!”
Luego de decirlo en voz alta, yo misma me quedé pensando en lo imbécil que se escuchaba esa frase. En voz alta, sonaba rarísimo, extraño, ridículo. Tanto así, que cuando mi amigo refutó mi respuesta, no puse mayor resistencia y le dije que tenía razón.
Para empezar, en cuanto terminé de decir esa frase, me vinieron a la cabeza todas las veces en que había terminado fantaseando sobre mis amigos en vez de escuchar lo que estaban diciendo. O aquellas veces en que entablaba amistad con un tipo que me gustaba mucho y en la que, lamentablemente, él estaba interesado en mi de otra forma, o no estaba interesado en mi de ninguna forma. Aquella vez en que comencé a mirar a mis amigos de la secundaria de otra manera. Aquella vez en que estaba hablando con un chico en la universidad y todo lo que pensaba era en que tenía unas ganas enormes de pachamanquearmelo con todo y ropa y a la mierda con la amistad, y a la mierda con que mi amiga tuvo algo con él.
Además, lo que decía, fuera de bromas, resultaba lógico. Primero, para que una mujer y un hombre sean amigos, tiene que haberse agotado la posibilidad de que alguna vez se llegue a “concretar el trámite”. Si existe esa tensión sexual entre las dos personas, es muy poco probable que alguno de los dos, él o ella, estén realmente concentrado en lo que uno o el otro esté diciendo sin pensar en cómo sería agarrarselo o como se ve ella sin ropa. Es completamente imposible. Y aquel que diga que no, pues está engañándose a si mismo.
Ahora, en teoría las mujeres somos mas de entablar amistad con un hombre que no nos gusta, simple y llanamente porque nos parece buena gente, no porque estemos pensando en él como una futura relación. Si, es cierto, las mujeres podemos mantener (o creer que mantenemos) una relación amical con un pata que nos cae bien, que nos parece gracioso, o que nos parece inteligente, sin que necesariamente queramos ir a la cama con él.
Un hombre, por el contrario, parece pensar que todas las mujeres son disponibles. Y yo no digo esto porque se me ocurre. Lo digo en base a mi experiencia, corta sí, pero experiencia al fin y al cabo, con amigos y agarres. Recuerdo bien aquella oportunidad en que Oscar, un pata que habia conocido en un curso, me dijo un día en que hablábamos fuera del salón de clases, con la convicción de entablar conmigo algo mas fuera de las conversas que teníamos: “La verdad es que yo no tengo ni tendré amigas, a las chicas no las veo de esa forma”. Suficiente como para saber a donde iba nuestra “relación”. Así de tácito me lo planteó y yo me hice la loca, le hablé de otra cosa, pero días después me invitó a salir.
Cuando era chica -y bastante papafrita- tenía amigos, tal como le dije a aquel chico en esa fiesta, y varios, pero de los cuáles eventualmente terminaba “enamorándome”, y quiza ellos también, pero nadie se atrevió ha hacer nada más con eso.
Esa es la verdad, si somos del sexo opuesto, eventualmente va ha haber un planteamiento, una mirada, un encuentro, una búsqueda, un instante, en el que puede que llevemos esto que tenemos a otro plano; o que rotundamente se fije la línea (lo hará él o lo haré yo) y nos quedemos en un plano amical asexuado, donde sabremos que no va a pasar nada.
Eventualmente, nos iremos alejando uno de otro. Cruzaremos miradas en el pasadizo de la universidad. Nos detendremos a hablar en que andamos uno y el otro, y seguiremos con nuestro camino. Seremos amigos. Y punto.
La única excepción a la regla, sería si tu amigo resulta ser gay, y por lo general, esa relación si funciona, porque ya sabes que él no te está mirando a ti, ni buscando entabar esa relación sexual que si lo haría tu amigo heterosexual. Podríamos decir que en ese caso la amistad entre sexos opuestos si existiría…
Pero, ¿que es la amistad finalmente?
Desde mi punto de vista, las relaciones humanas son muy complicadas para definirlas.
La amistad es, para mi, una relación entre dos personas que puede ocurrir porque existe un gusto en común, y que es totalmente coyuntural. Por ejemplo, yo he tenido amigas con las que salgo al cine, a bailar, hablamos de chicos, vamos a mirar ropa, salimos a tomar un café, nos contamos la vida de una y de la otra y nuestros problemas; y al cabo de unos meses nos separamos por alguna cuestión (trabajo, familia, viajes, chicos) y no nos volvemos a ver hasta dentro de mucho tiempo, y resulta que la amistad no vuelve a ser lo mismo. Resulta que hemos cambiado y ya tenemos otros intereses. Hemos evolucionado (o involucionado) hacia nuevas cosas y la amistad, ese gusto en común que teníamos, desaparece.
No nos peleamos, ni es que vayamos a discernir en cada aspecto de nuestras vidas, pero fue una época en la que salíamos a divertirnos y funcionaba, y luego ya no.
Por eso la amistad (o quizá la relaciones en general) es cuestión de coyuntura, es cuestión del momento. Quizá en otro momento de tu vida las cosas vayan en otra dirección y tus amistades van a ser otras. Los amigos de toda la vida, al menos desde mi perspectiva, no existen. Uno crea una amistad con alguien y la mantiene por un tiempo, pero la vida nos va llevando por otros caminos y nuestros intereses o metas van cambiando. Por consecuencia, nuestros amigos.
Las relaciones amorosas pueden tener la misma raíz. Te gusta alguien, y tienen cosas en común, es un chico simpático y agradable, existe una química, terminan saliendo, terminan en una relación; pero de pronto, los dos comienzan a ir en caminos separados y las cosas no funcionan. Se separan.
Me imagino que para una relación mas complicada, como lo es un matrimonio, las cosas no se deberían acabar en buena química, cosas en común, o buen sexo, sino algo mas…
Pero la pregunta es, ¿que mierda es ese “algo más”?