Cosas Imposibles

que los hombres y yo nos entendamos

Quejándome

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Los hombres son unos brutos. No se andan en sutilezas. Quieren dejar bien en claro que lo que va a pasar entre nosotros no es “algo serio”, que falta mucho para que utilicen la palabra “novia” cuando se refieren a nosotras, y que por sobre todas las cosas, lo más sagrado para ellos es su puta “libertad”, sus amigos, sus cosas, y nosotras debemos aceptar eso.

Decir: Ok, estoy contigo aunque me mandes cada cierto tiempo una patada en el estómago cuando no me llamas y hemos quedado para salir, o cuando te vas a tomar un café con tu “mejor amiga”.

Ese chico que está al otro lado de la mesa tomando la segunda cerveza no entiende que yo tengo tanto miedo del compromiso como él -aunque no por las mismas razones- que a los 23 años una chica no está buscando casarse -mi abuela fue la última mujer que conocí que se casó a los 20 años- y tampoco comenzar a llamarlo novio al día siguiente.

Lo que sí estoy pensando es, en esos momentos en que me está explicando de que trata su trabajo, que si me parece simpático, si me gusta como habla, si en algún momento podría acostarme con él, y sobretodo -y esto es algo personal, no lo generalicen para todas las mujeres- si tiene las manos chicas o grandes.

(No sé, es un fetiche supongo, pero yo no puedo salir con un hombre que tenga las manos chiquitas.)

Dado que califica como pasable, que podría hablar con él sin que me de vergüenza encontrarme con mis amigas, y ya que tenemos cosas en común, concluyo en que es un candidato viable y que podría darle un “vuelo de prueba” para ver si lo quiero adquirir como un bien, o si finalmente lo voy a tirar en esa pila que llamamos “ese chico con el que salí una vez”.

Él se va a preocupar en dejar en claro que es una persona que no se ata a nada. Va ha hacer un esfuerzo monumental para dejarme saber que le gusto, pero que no me haga ilusiones, que esto probablemente no pase de una par de polvos y que después de eso ni siquiera me va a llamar.

Todas estas cosas ya las sé. Los hombres siempre se dan un gran trabajo para hacerme sentir que soy totalmente dispensable. Que ellos viven rodeados de mujeres que los buscan constantemente. Que yo soy una más dentro de un MAR de mujeres que se desviven para complacerlos.

Lo que ellos nunca van a entender es que nadie les ha puesto una cadena. Que si quieren irse con otra, están libres de hacerlo. Que si quieren salir con otras chicas mientras salen conmigo, lo pueden hacer. De hecho, yo también podría salir con otros hombres, porque acá nadie ha dicho que vamos a ser exclusivos. Cada uno es libre de hacer las cosas que quiera. Pero, ¿porque tengo que enterarme? Si quieren seguir haciendo sus pendejadas, ¿yo porque tengo que estar al tanto de eso?

Y más importante aún… ¿Porque creen que voy ha aceptar que me traten así? ¿Porque creen que voy a quedarme, que voy a bajar la cabeza y resignarme a supuestamente compartirlo con otras cinco chicas más? ¿Que cosa quiere demostrar con eso? ¿Quiere deliberadamente hacerme sentir mal?

Escrito por SB

Febrero 7, 2010 a 9:18 pm

Escrito en Sobras

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Volví

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Después de un larguísimo periodo de no escribir en este blog he regresado, para quién todavía se la pase pensando en que carajo tienen los hombres en la cabeza, pues resulta que a pesar de que ya han pasado varios años desde que me hice esa pregunta, hasta ahora no tengo la más mínima idea. Cada vez que pienso que ya les encontré el hilo conductor hacen cosas que no comprendo para nada.

En fin! Más tema para mi blog. Iba ha abrir otro, pero ¿para que? Si ya tengo uno acá y vale la pena haber dejado pasar este periodo para tomar aire y mirar todo desde una perspectiva diferente. Algo aportaré, ¿no? Veamos que tal me va ahora…

Escrito por SB

Febrero 6, 2010 a 2:11 pm

Escrito en Cosas de la vida

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El telo (I)

con 3 comentarios

Por mucho tiempo pasé por la calle caminando por la puerta sin pensar que algún día podría entrar ahí con algún fulano X, y finalmente consumar la que vendría a ser mi “primera vez” en el cuarto de ese hotel que quedaba (coincidentemente) a dos cuadras de mi casa.

Solo cuando escuché que aquel hotel, que para mi no tenía ningún significado y pasaba desapercibido en los miles de hoteles que pululan la Av. Aviación y sus alrededores, era en verdad un punto de encuentro de muchas parejitas caletonas, recién fue ahí donde me percaté que ese era el lugar donde finalmente lo haría. Contigo.

Me haces sufrir. No sabes como quiero sacar de mi cabeza esa idea estúpida que se formaba cada vez que pasaba por la puerta de ese hotel. Me imaginaba todos los detalles, a manera de sadomasoquismo, como sería si alguna vez fuéramos.

Pensé en los detalles mas absurdos. Como por ejemplo, ¿cuando? De noche saliendo de una fiesta, de tarde después de clases, ahora mismo que estoy tan aburrida, podría levantar el teléfono y llamarte.
¿Sabes que? Cada vez que pasaba por la puerta del hotel (era inevitable, porque justo el micro me dajaba en esa esquina) para ir a casa, veía el estacionamiento del frente y siempre (siempre, se los juro) había un sitio vacío. ¿Nos estaba esperando? Yo sonreía pensando que era una señal, un buen augurio.
Igual, como ya te lo dije, me haces sufrir.

Muchos meses después pasé ahí y miraba ese mismo espacio vacío, pero ya tenía un aire de burla, de mofa. Nunca llegaríamos a ir. Al menos juntos no. Quizá uses ese point con tu flaca (de seguro tienes una enamorada de toda la vida) pero no conmigo, la otra, la que conociste, te gustaba pero con la que nunca llegaste a nada.

Igual seguía torturandome. Aunque tratara de evitarlo, mi cabeza iba nuevamente al mismo lugar. Entrando por la puerta. Pagando con tarjeta. Subiendo en un ascensor. Abriendo la puerta. Quitándote la ropa. Quitándome la ropa. Echándonos sobre la cama. La luz apagada. Descubriendo tu boca nuevamente.

Me haces sufrir. Tu y ese maldito telo.

Escrito por SB

Marzo 28, 2008 a 7:29 pm

Escrito en Noches de Copas

Cosa imposible nº 2: Que las mujeres nos resistamos a la indiferencia

con 34 comentarios

La indiferencia es un arma letal que nos puede llevar a la desgracia total.
Para nosotras es algo irresistible.

aburrido

Lograr la atención de un tipo que nos es indiferente es algo que nos puede hacer perder la cabeza, nos puede hacer perder los estribos y ridiculizarnos en mil maneras posibles. Ahora… no estamos hablando de un tipo patán que le gusta maltratar a las mujeres. Estamos hablando del típico indiferente, ese que es cordialmente correcto, que guarda su compostura y que no se le van los ojos aún cuando nos esforzamos para que lo haga. Que le da lo mismo mirarnos que mirar a una pared en blanco (o al menos eso es lo que te hace pensar). Lo peor es caer en su red, dejarnos llevar por la emoción de la conquista, y sobretodo, esforzarnos en tratar de obtenerlo, a como de lugar. Chicas, no se esfuerzen, ¿acaso no se han dado cuenta que eso es exactamente lo que él busca?

Pero, primero que nada, ¿por qué nos atraen los hombres que son así? Hay muchos factores en juego.

Para empezar, cuando algo es difícil de conseguir se le aprecia más. Las mujeres somos tan pero tan rayadas que no vamos a ir por el pata que nos mira con OBVIO deseo, sino por aquel que no se inmuta de nuestro largo escote, el que no se ríe de nuestros chistes, el que no nos presta atención cuando hablamos. ESE es el tipo que nosotras queremos. Su atención se convierte en algo que deseamos fervientemente a medida que nos ignora. En cuestión de días nos vemos buscando su aprobación para los más mínimos detalles. Si sabemos que lo vamos a encontrar en un lugar, nos esforzamos por vestirnos de acuerdo a lo que pensamos que le va a gustar. Nos esforzamos por estar como unas diosas. Nos convencemos que ahora si vamos a llamar su atención. Y al final, él se va a percatar de nuestro esfuerzo, pero solo para disfrutar perversamente de nuestro sufrimiento. De eso vive.

Luego, el mismo hecho que sea un fulano indiferente nos hace pensar en la fantasía idiota que es un tipo misterioso que aún no ha encontrado a esa chica que le mueva el piso; y encima nos creemos que nosotras somos las que lo vamos ha volver loco. Error, porque primero que nada, borrate de la cabeza eso del amor a primera vista. Es un mito que debemos superar. Segundo, si bien las mujeres tenemos tendencia a enamorarnos mas rápido (porque fantaseamos demasiado), los hombres lo hacen con el tiempo. Y por último, tu no lo vas a cambiar querida, porque esa indiferencia que te atrae tanto, que te hace pensar en él como una suerte de tipo misterioro, es su estrategia para conquistarte a ti, a tu amiga y a tu hermana.

Aceptémoslo, somos unas taradas que babeamos por fulanos así. Pero no te desanimes. Para todo hay cura. Y te lo dice una adicta-a-indiferentes-en-rehabilitación, así que si yo pude hacerlo, tu tambien puedes.

Ahora… esta estrategia funciona muy bien con las mujeres. Lo podrás comprobar tu misma y seguro tus amigas. Nunca falta la chica que está prendida de ese idiota que nunca termina de hacerle caso.

Pero… ¿funciona tambien en los hombres?

Aquí es donde se pone mas interesante, ¿no?
Bien, yo no soy una experta en practicar la indiferencia. Te puedo decir que mi experiencia personal me dice que una mujer indiferente no es tan atractiva como un hombre indiferente. Es simple comprenderlo: la mayoría de hombres están en busqueda de la chica fácil que cumpla con la “misión asignada” y luego están buscando pasar a la siguiente. Piensa en un chico en sus 20s y 30s como un león en cautiverio que recientemente ha sido soltado en medio de la sabana africana. Pues va a querer montarse sobre cualquier cosa que camine. Así que una chica que es indiferente con ellos es simplemente una chica difícil y no van a perder en tiempo en tratar de convencerte de lo contrario.
Bueno, pero no todos los hombres son así.

La indiferencia te puede ayudar tambien a llamar su atención. Un tipo que está acostumbrado a que tu lo busques, no se va a esforzar en buscarte. Pero si dejas de hacerlo, se va a preguntar que fue lo que pasó. Ahora no es cosa de enojarse y tratarlo mal. Incluso puedes sonreírle y tratarlo con decencia. Tampoco es cosa de olvidarte que existe. 
Por ejemplo, se encuentran en una fiesta en una casa X. Lo que tu normalmente harías es acercarte a él y saludarlo. Él, que de seguro te ha visto entrar, está esperando que lo hagas. Pero tu te vas hacia otro lado, conversas con unos amigos, en fin, te ”olvidas” de ir a buscarlo como es usual. Vas a ver que a los diez minutos lo vas a tener a tu lado, buscándote conversación sobre cualquier cosa. Ahora lo tienes en tus manos. Practica tu indiferencia. Miralo como si fuese una amiga muy masculina. Si es inteligente, se va a dar cuenta que algo ha cambiado, y que no siempre vas a estar ahí para él.

Imagínate que te has peleado con tu mari-novio. Estás harta que sea tan inmaduro, que se olvide de llamarte el sábado por la noche para salir, y que en general, se haya vuelto un descuidado en la relación contigo. Yo sé que estás molesta. Pero no se lo demuestres a él. Cuentaselo a una amiga que te comprenda y que no vaya a divulgárselo a medio mundo. Desahógate con cualquiera. Si quieres díselo a tu analista. Pero con él no. Ni siquiera lo llames. Ni lo busques. Yo se que te va a costar. Y bastante. Trata de hacer algo diferente. Sal con tus amigas, que se yo.
No le hagas pensar que te afecta. Haz le pensar que si él quiere comportarse con un niño de diez años, tu no le vas a aguantar las cosas como su mami lo haría, y te vas a buscar alguien que sea mas maduro.

En general, mi consejo siempre es que te diviertas. Sobretodo si estás en tus 20s. Este es el momento para divertirse. No para enfrascarse en relaciones que te estresen y se agarren la época de tu vida donde vas a poder hacer todas las locuras que se te ocurran.
Diviértete. La vida es una, y haz que sacarle el ancho.

Escrito por SB

Marzo 24, 2008 a 2:22 pm

Escrito en Cosas Imposibles

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Cosa imposible nº 1: Amistad entre hombres y mujeres

con 9 comentarios

No quería aceptarlo, pero después de pensarlo bien, he llegado a la nefasta conclusión que hombres y mujeres no pueden ser amigos.

de la mano

La primera vez que escuché esto de la boca de un chico me quedé asombrada de la estrechez de su forma de pensar. Lo acusé instantáneamente de machista, y le dije levantando un poco la voz: 
“¿Como que no? Claro que es posible, yo he tenido no uno, sino muchos amigos!”

Luego de decirlo en voz alta, yo misma me quedé pensando en lo imbécil que se escuchaba esa frase. En voz alta, sonaba rarísimo, extraño, ridículo. Tanto así, que cuando mi amigo refutó mi respuesta, no puse mayor resistencia y le dije que tenía razón.

Para empezar, en cuanto terminé de decir esa frase, me vinieron a la cabeza todas las veces en que había terminado fantaseando sobre mis amigos en vez de escuchar lo que estaban diciendo. O aquellas veces en que entablaba amistad con un tipo que me gustaba mucho y en la que, lamentablemente, él estaba interesado en mi de otra forma, o no estaba interesado en mi de ninguna forma. Aquella vez en que comencé a mirar a mis amigos de la secundaria de otra manera. Aquella vez en que estaba hablando con un chico en la universidad y todo lo que pensaba era en que tenía unas ganas enormes de pachamanquearmelo con todo y ropa y a la mierda con la amistad, y a la mierda con que mi amiga tuvo algo con él.

Además, lo que decía, fuera de bromas, resultaba lógico. Primero, para que una mujer y un hombre sean amigos, tiene que haberse agotado la posibilidad de que alguna vez se llegue a “concretar el trámite”. Si existe esa tensión sexual entre las dos personas, es muy poco probable que alguno de los dos, él o ella, estén realmente concentrado en lo que uno o el otro esté diciendo sin pensar en cómo sería agarrarselo o como se ve ella sin ropa. Es completamente imposible. Y aquel que diga que no, pues está engañándose a si mismo.
Ahora, en teoría las mujeres somos mas de entablar amistad con un hombre que no nos gusta, simple y llanamente porque nos parece buena gente, no porque estemos pensando en él como una futura relación. Si, es cierto, las mujeres podemos mantener (o creer que mantenemos) una relación amical con un pata que nos cae bien, que nos parece gracioso, o que nos parece inteligente, sin que necesariamente queramos ir a la cama con él.

Un hombre, por el contrario, parece pensar que todas las mujeres son disponibles. Y yo no digo esto porque se me ocurre. Lo digo en base a mi experiencia, corta sí, pero experiencia al fin y al cabo, con amigos y agarres. Recuerdo bien aquella oportunidad en que Oscar, un pata que habia conocido en un curso, me dijo un día en que hablábamos fuera del salón de clases, con la convicción de entablar conmigo algo mas fuera de las conversas que teníamos: “La verdad es que yo no tengo ni tendré amigas, a las chicas no las veo de esa forma”. Suficiente como para saber a donde iba nuestra “relación”. Así de tácito me lo planteó y yo me hice la loca, le hablé de otra cosa, pero días después me invitó a salir.

Cuando era chica -y bastante papafrita- tenía amigos, tal como le dije a aquel chico en esa fiesta, y varios, pero de los cuáles eventualmente terminaba “enamorándome”, y quiza ellos también, pero nadie se atrevió ha hacer nada más con eso.

Esa es la verdad, si somos del sexo opuesto, eventualmente va ha haber un planteamiento, una mirada, un encuentro, una búsqueda, un instante, en el que puede que llevemos esto que tenemos a otro plano; o que rotundamente se fije la línea (lo hará él o lo haré yo) y nos quedemos en un plano amical asexuado, donde sabremos que no va a pasar nada.

Eventualmente, nos iremos alejando uno de otro. Cruzaremos miradas en el pasadizo de la universidad. Nos detendremos a hablar en que andamos uno y el otro, y seguiremos con nuestro camino. Seremos amigos. Y punto.

La única excepción a la regla, sería si tu amigo resulta ser gay, y por lo general, esa relación si funciona, porque ya sabes que él no te está mirando a ti, ni buscando entabar esa relación sexual que si lo haría tu amigo heterosexual. Podríamos decir que en ese caso la amistad entre sexos opuestos si existiría…

Pero, ¿que es la amistad finalmente?

Desde mi punto de vista, las relaciones humanas son muy complicadas para definirlas.
La amistad es, para mi, una relación entre dos personas que puede ocurrir porque existe un gusto en común, y que es totalmente coyuntural. Por ejemplo, yo he tenido amigas con las que salgo al cine, a bailar, hablamos de chicos, vamos a mirar ropa, salimos a tomar un café, nos contamos la vida de una y de la otra y nuestros problemas; y al cabo de unos meses nos separamos por alguna cuestión (trabajo, familia, viajes, chicos) y no nos volvemos a ver hasta dentro de mucho tiempo, y resulta que la amistad no vuelve a ser lo mismo. Resulta que hemos cambiado y ya tenemos otros intereses. Hemos evolucionado (o involucionado) hacia nuevas cosas y la amistad, ese gusto en común que teníamos, desaparece.
No nos peleamos, ni es que vayamos a discernir en cada aspecto de nuestras vidas, pero fue una época en la que salíamos a divertirnos y funcionaba, y luego ya no.
Por eso la amistad (o quizá la relaciones en general) es cuestión de coyuntura, es cuestión del momento. Quizá en otro momento de tu vida las cosas vayan en otra dirección y tus amistades van a ser otras. Los amigos de toda la vida, al menos desde mi perspectiva, no existen. Uno crea una amistad con alguien y la mantiene por un tiempo, pero la vida nos va llevando por otros caminos y nuestros intereses o metas van cambiando. Por consecuencia, nuestros amigos.

Las relaciones amorosas pueden tener la misma raíz. Te gusta alguien, y tienen cosas en común, es un chico simpático y agradable, existe una química, terminan saliendo, terminan en una relación; pero de pronto, los dos comienzan a ir en caminos separados y las cosas no funcionan. Se separan.
Me imagino que para una relación mas complicada, como lo es un matrimonio, las cosas no se deberían acabar en buena química, cosas en común, o buen sexo, sino algo mas…

Pero la pregunta es, ¿que mierda es ese “algo más”?

Escrito por SB

Marzo 21, 2008 a 6:38 pm

Escrito en Cosas Imposibles

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